AQUÍ

Aquí, bajo el suave balanceo

del roce de tu cuerpo entre mis brazos,

entre sueños a escondidas 

y  besos robados.

 

Aquí, desnuda sobre la arena,

sentadas en mis caderas

me empapo de dulzura

en la paciencia de la acedera.

 

Aquí, en mis pensamientos

donde la ilusión de un te amo

me lleva al recuerdo de tu aliento

en el imaginario y saláz cuento.

 

Aquí, entre retales de rosas blancas,

caminos de verdes calas

y amapolas moradas

en mi paraje de enamorada.

 

Aquí, donde soñar no cuesta nada

entre libélulas azul y malva,

donde quedo arropada,

entre mariposas y hadas.

 

Aquí, envuelta en la brisa serena

de tormentas de hierbabuena

entre orquídeas perfectas

sobre azahares y menta.

 

Aquí, en la mirada,

en la profundidad de lo eterno,

cómplices de invierno a invierno,

fugaces en la nada.

 

Aquí, con caricias de arena blanca

envolviéndome el alma,

divisando, una vez más,

el mar al alba.

 

Aquí, en mi piel de luna

y manto estrellado.

Aquí, justo aquí;

aquí, te sigo esperando

 

MEGT Eugenia Tavío

 

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OLVIDO

Tendía la tristeza sobre las duras

y amargas liñas de la vida.

El amanecer de sus labios se convirtió

en eterna luz de luna.

La suave seda de su cuerpo,

parecía migaja de blanco lino

y el paraíso que por ojos tenía

eran ahora, el fuego del seco

desierto perdido.

Su sexo había muerto en las batallas

de la ausencia de secretos perdidos.

Llora el viento en la tormenta de sus entrañas,

sin remedio, se ahogan en el oasis

de la demencia sus latidos.

MEGT Eugenia Tavío

VUELO

Vuelan, libres, los doscientos caballos que presos en mi pecho estaban.
Desterrados, galopan, ahora, incesantes a tu encuentro
bajo el ocre del atardecer, en una noche de verano.
El aleteo de tus párpados me guían en un cielo de arco iris bajo el blanco, azul y malva.
Revolotean las mariposas entre las hadas.
Vuelo, sobre las prestas águilas doradas de los amaneceres, envuelta bajo tus alas.

MEGT Eugenia Tavío

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LUZ DE LUNA 

Dime Luna
de dónde es tu brillar
que en ti veo el amor
que me hace iluminar.

Dime Luna
si el tiempo detienes con su mirar
que el mío sin tregua se acorta
al sentir su alma llegar.

Dime Luna
cómo reflejas tu amor en el mar
que yo, por celarle, ni sombra
logro poderle dar.

Dime Luna
que al alba sus besos me dará
y al viento entre orquídeas blancas
su aroma me entregará.

Dime Luna
que de mí hoy le hablarás
le contarás que un amor entre luces
ni el infinito, se atrevería a apagar.

Dime Luna
que este sentimiento tu mecerás
entre menguantes en cama de besos
y crecientes en pasión estelar.

Dime Luna
por qué no te puede mi luz abrazar
si eres mi única razón al despertar
y al verte, vuelvo a soñar…

MEGT Eugenia Tavío

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TU SILENCIO

De “Los Cuentos de Ruth”

…A veces, en los silencios, el corazón suena en la cuerda simbólica que atrapa al sin sentido, donde las notas te encierran en el canto del olvido.
Allí, galopante sobre la fuerza de los latidos que anudan las palabras que de una forma u otra, unidas, se aprisionan sin decir nada, se rompe en mil pedazos, por no albergar ya, ni el roce de la esperanza bajo la espera y ahora, es esa lágrima que seca sobre el pañuelo de seda; dura sobre la tela del tiempo; débil ante el lavado de mil pensamientos…
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AMANTES

Riela el cielo tras el reflejo

de la torpe y ciega condena,

de esta sorda y sonora inflexión,

que es la eterna nada en la espera.

Intento tocarte, palpar el alma

de está inalcanzable locura

entre mis sábanas de luz de Luna,

más la noche torna siempre oscura.

Como roca que por el viento y la lluvia

está condenada a ser desgastada,

espero, húmeda, en el acantilado

del éxtasis, dispuesta a ser derrotada.

Y cae tras de ti el fuego de la piel

que con pasión quiso besarte

haciendo trizas la noble osadía

de una ley que quiso amarte.

Roto de pena se ha detenido el reloj

y agotada me convierto en su arena,

resquebrajando la sonrisa lánguida

entre erectos pechos y azucenas.

MEGT Eugenia Tavío

 

LA OSCURA OSADÍA DE UN SAXO

Deslizaba su lengua con extrema ternura por su instrumento; en la osadía de sus movimientos era capaz, de mojar en mí, cada sentimiento .

Sus dedos libaban el molde de su cuerpo y se apoderaba del palpitar de mi mar adentro; se sentaba en mis entrañas y ponía mi volcán en movimiento.

La oscura osadía de su saxo se adentraba entre mis piernas sin regreso, enjugaba su son, mientras sorbía entre sus labios, algún poema del viento.

 MEGT Eugenia Tavío

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Quizás

Rompen el eterno espacio del tiempo

aquellos silencios dejados en los mares

y quizás, me detengo buscando palabras

escondidas, entre mentiras y verdades.

¿O quizás no?

El agonizante canto del llanto mi sol seca

al hallarte, aguado, en un vals se lamenta,

al saber que estás corriendo en la senda

quizás, en este espeso prado que te aleja.

¿O quizás no?

En la flor de la cima de donde nada sé,

mi ser escala, se rinde a los sentimientos

y en la batalla se sumerge en la tormenta

navegando, entre olas, quizás, incompleto.

¿O quizás no?

Se embebe el alma, se me escapa a solas

          por ser lucero entre las hadas de tu recuerdo

e inconsolable,  en corazón roto me contemplo

y sobre un extrañhorizonte azul, me pierdo.

¿O quizás no?

¡Cruel verso, quizás, en este condenado poema,

que se vierte en ti, manteniéndome inmersa,

insaciable, por respirarte, por volver a amarte

o por morir rielando en el mar de tu Luna llena!

            ¿O quizás no?

 

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