AMANTES

Riela el cielo tras el reflejo

de la torpe y ciega condena,

de esta sorda y sonora inflexión,

que es la eterna nada en la espera.

Intento tocarte, palpar el alma

de está inalcanzable locura

entre mis sábanas de luz de Luna,

más la noche torna siempre oscura.

Como roca que por el viento y la lluvia

está condenada a ser desgastada,

espero, húmeda, en el acantilado

del éxtasis, dispuesta a ser derrotada.

Y cae tras de ti el fuego de la piel

que con pasión quiso besarte

haciendo trizas la noble osadía

de una ley que quiso amarte.

Roto de pena se ha detenido el reloj

y agotada me convierto en su arena,

resquebrajando la sonrisa lánguida

entre erectos pechos y azucenas.

MEGT Eugenia Tavío

 

LA OSCURA OSADÍA DE UN SAXO

Deslizaba su lengua con extrema ternura por su instrumento; en la osadía de sus movimientos era capaz, de mojar en mí, cada sentimiento .

Sus dedos libaban el molde de su cuerpo y se apoderaba del palpitar de mi mar adentro; se sentaba en mis entrañas y ponía mi volcán en movimiento.

La oscura osadía de su saxo se adentraba entre mis piernas sin regreso, enjugaba su son, mientras sorbía entre sus labios, algún poema del viento.

 MEGT Eugenia Tavío

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AL SON DEL SEXO

AVATARES

Goza el cabello humedecido derramando gotas sobre su espalda.

Aquella excelsa desnudez en tempestad, había convertido la calma.

Bajo su luna de verano es la libertad del viento volando entre sus brazos.

Suculentas curvas que enderezan el horizonte perdido de sus ojos cerrados.

Liban en sus cuellos el placer y en un beso abstergido, tienen al tiempo dominado.

La pasión en lujuria ha convertido este querer y ahora, son presos del sexo amado.

Una rosa bailando en la fuente de su boca y las espinas caen, ya sin sentidos.

Un pañuelo en su cintura y la mejilla, al norte de su ombligo se ha perdido.

Las manos en un muslo y al otro, el lobo hambriento devorando la miel.

Se entrecruzan los gemidos, que acarician los mil y un ríos, bajo la piel.

Se introducen una y otra vez, lamen las cuerdas que en sus cuerpos van sonando.

Danzan en los jadeos, en los acordes perfectos de sus sexos empapados.

Vierten los jugos a doquier mientras florecen en los jardines del paraíso encontrado.

Mil universos de su esencia han llenado y hoy, hasta las musas se bañan en sus lagos.

    

         MEGT Eugenia Tavío

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EL AMOR

Llega a ti, como el viento pluvioso, cálido y al azar,
así viene, en el soplo de la lluvia del beso abstergido.
Deleitándose en el aliento de alguna sonrisa al pasar
y aún, sin tomar asiento en el alarido del suspiro,
sobre la esencia que la ardiente piel osa transpirar,
acongoja el alma sin tregua, sin tiempo, ni sentido.
Se adentra en ti, como lo hace el sol en la malvasía,
calentando las entrañas entre los jadeos y gemidos.
Y luego, henchido de sentirse jardín de tus pupilas,
redunda al ser, en la cruda filosofía de sus caminos.

MEGT Eugenia Tavio

 

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